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miércoles, 9 de abril de 2014

INTRODUCCIÓN (por Mónica Hortigüela Aparicio)


La anomalía genética que nos ha tocado presentar es el síndrome de Edwards, y no hay mejor manera para empezar a conocer este síndrome que con una sencilla introducción.



El síndrome de Edwards(trisomía del 18) está catalogado como enfermedad rara, según la Unión Europea una enfermedad rara son aquellas con peligro de muerte o de invalidez crónica que tienen una prevalencia menor de 5 casos por cada 10.000 habitantes. Alrededor de 30 millones de europeos están afectados por enfermedades raras (2003), calificación que merece aquellas en las que el número de afectados es inferior a 185.000, cifra que en España se reduce a 20.000.



El síndrome que estamos presentando es la 2ª trisomía más frecuente, por debajo del síndrome de Down (trisomía del 21), con una prevalencia al nacimiento del 0,16 por 1000 nacidos vivos.

La incidencia de este síndrome aumenta con la edad materna, y solo 1 de cada 10 bebés afectados con este trastorno supera el primer año de vida, además de ser 3 veces más frecuente en niñas que en niños.

¿Por quién fue descubierto?

Fue descrito por John Hilton Edwards (genetista británico) en la universidad de Wisconsin, cuyos resultados fueron publicados y registrados en la literatura pediátrica y genética en el año 1960.


John Hilton Edwards ,nacido el 26 de Marzo de 1928, estudió medicina y zoología en la universidad de Cambridge de 1946 a 1949, y continuó sus estudios de medicina en el hospital Middlesex de 1949 a 1952. Posteriormente ejercería como profesor de genética en la universidad de Oxford, muriendo allí en 2007.

Con este blog queremos despertar vuestro interés sobre está trisomía; en las sucesivas entradas os iremos hablando de dónde reside la alteración genética característica de este síndrome, de la clínica, de la investigación que se ha  hecho y que se está haciendo...

Esperamos que os guste y que os sea útil!

CLÍNICA DEL SÍNDROME DE EDWARDS (I) (por Inés Bartolomé Oterino)


El aspecto clínico lo explicaremos en varios apartados:
  1.    Síntomas.
  2.   Diagnóstico.
  3.    Epidemiología.
  4.   Tratamiento.
  5.    Pronóstico.


1. Síntomas
Esta enfermedad afecta a un gran número de sistemas corporales lo cual compromete seriamente la vida del bebé. Explicaremos los síntomas centrándonos en cada uno de los sistemas, órganos o aspectos afectados.
Rasgos generales
Se trata de niños con un tamaño más pequeño de lo normal, frágiles, débiles y de bajo peso. Presentan retraso en el crecimiento pre y postnatal y en el desarrollo neurológico. Tienen un acusado retraso mental: en un grupo de supervivientes con edad media cronológica 8 años, la edad de desarrollo media fue de 6.8 meses.
Tienen cutis marmorata, que es la presencia de máculas de color violáceo en la piel. Además pueden presentar hirsutismo (crecimiento excesivo del vello) en espalda y frente.
Síntomas característicos del Síndrome de Edwards
Durante la gestación y el parto
Existe una alta frecuencia de polihidramnios (demasiado líquido amniótico rodeando al bebe) así como un útero excesivamente grande y una placenta de tamaño menor que el habitual. Tienen nacimiento postérmino. El panículo adiposo y la masa muscular son escasas al nacer.
Tienen arteria umbilical única y pseudoquistes en el cordón umbilical.


Anomalías cráneo faciales
- Cabeza pequeña por debajo de los límites normales (microcefalía), fontanelas grandes y amplias y occipucio (parte posterior de la cabeza) prominente, sus cráneos está alargados según el eje anteroposterior.
Orejas en posición baja
y malformada así como la hipoplasia mandibular
.
Ojos más pequeños de lo normal.
Las orejas bajas.  La cabeza pequeña y cuello corto y ancho



-Orejas situadas en una posición baja y malformadas.
-Hipoplasia mandibular, subdesarrollo de la mandíbula inferior. Así como boca pequeña y paladar ojival, es decir en forma de bóveda. También presentan labio y paladar hendido, lo cual implica que la bóveda del paladar no se ha cerrado por completo así como micrognatía ( mandíbula anormalmente pequeña).
-Labio leporino.
-Cuello corto y ancho.
 -Ojos más pequeños de lo normal. Presencia de coloboma (fisura congénita de alguna parte del ojo) de iris, cataratas y opacidad en la córnea. Ojos cruzados o esotropía.


Anomalías músculo-esqueléticas
-Tienen manos trisómicas: dedos de las manos montados, el primer y el cuarto dedo están montados sobre el segundo y el quinto y tienen tendencia a tener los puños cerrados.




Manos trisómicas
-Pie en mecedora o pie plano-valgo-convexo congénito. Pueden presentar sindactilia (cuando los dedos de manos y pies se fusionan). La sindactilia suele suceder principalmente entre el segundo y el tercer dedo de los pies. También presentan talón prominente con primer dedo del pie en corto y en dorsiflexión.

Sindactilia

Pie en mecedora

-Hipotonía inicial que evoluciona a una hipertonía muscular marcada, produce tensión muscular localizada más acusada de lo normal. Como consecuencia pueden tener la cabeza en hiperextensión lo que les hace más difícil tragar.
-Las uñas no han completado su desarrollo.
-Hipoplasia o aplasia radial, es decir ausencia de desarrollo.
-Escoliosis.
-Esternón corto.
-Pelvis estrecha y dislocación congénita de la cadera.
Anomalías en el sistema nervioso central
-Hipoplasia o aplasia del cuerpo calloso.
-Hidrocefalia, acumulación anormal de líquido en el cráneo.
-Espina bífida.
-Circunvoluciones cerebrales anómalas.

Anomalías en el tórax
-Mamilas hipoplásicas.
-Hernia umbilical y/o inguinal.
-Tórax en forma de quilla.

Anomalías cardiacas
Presentes en la mayoría de los casos cardiopatías congénitas (90%), una de las principales causas de muerte de afectados por este síndrome.
-Puede existir comunicación anormal entre los ventrículos del corazón con afectación de las válvulas (Estenosis o estrechamiento de la válvula pulmonar)
-Coartación aórtica, estrechamiento de la aorta.
-Comunicación interventricular con afectación de las válvulas del corazón. O también comunicación intraauricular.
-Persistencia del ductus arterioso, es decir de la comunicación entre la aorta descendente proximal con la arteria pulmonar principal esencial en la vida fetal pero que se cierra espontáneamente y normalmente en el momento del nacimiento.
-Transposición de grandes vasos, los 2 vasos principales que llevan sangre lejos del corazón, la aorta y la arteria  pulmonar están intercambiados.
-Tetralogía de Fallot.
-Arteria coronaria anómala.

Anomalías en el sistema gastrointestinal
-Divertículo de Meckel, ocurre cuando la unión entre el cordón umbilical y el intestino no se cierra bien.
-Páncreas ectópico.
-Estenosis pilórica, estrechamiento del píloro, abertura que comunica el estómago con el intestino delgado.
-Fijación incompleta del colon.
-Ano anterior.
-Atresia anal, el ano no está formado.

Anomalías en el sistema urogenital
-Riñón en herradura y riñon poliquístico.
-Mayor posibilidad de desarrollar un tumor de Wilms.
-Duplicidad uretral.
-Ectopia renal, anomalía en la cual 1 o los 2 riñones no se encuentran en la fosa renal.
-Hidronefrosis, la orina se acumula en los riñones y no puede drenarse fuera de la vejiga.
-Criptorquidia, 1 o los 2 testículos no han descendido.
-Hipospadia, la abertura de la uretra está ubicada en la cara inferior del pene.
-Hipoplasia de los labios mayores con clítoris prominente y malformaciones uterinas.
-Escroto doble.



      Otras dificultades:


-Presentan infecciones frecuentes: urinarias, de los senos, otitis, neumonía… Las cuales se encuentran también, al igual que los trastornos cardiovasculares entre las causas principales de muerte de los afectados con esta enfermedad, en especial la neumonía.
-Tiene dificultades para la alimentación, siendo necesaria a veces la alimentación por sonda o por gastrostomía. Estos problemas se relacionan con problemas para respirar chupar y tragar. La descoordinación a la hora de tragar y el ahogamiento puede producirles vómitos.
-Pueden presentar presión arterial elevada, reflujo gastroesofágico, episodios de apnea e hipertensión pulmonar.
-También presentan estreñimiento.

CLÍNICA DEL SÍNDROME DE EDWARDS (II) (por Inés Bartolomé Oterino)

2. Diagnóstico
Mediante la prueba de detección cuádruple de la sangre periférica materna en el embarazo podremos determinar si el bebe estará en riesgo de poseer defectos congénitos. La prueba mide los niveles de cuatro hormonas del embarazo:
 a) Alfa-FetoProteína (AFP): una proteína producida por el bebé.
 b) Gonadotropina Coriónica Humana (GCH): una hormona producida en la placenta.
 c) Estriol libre: una forma de la hormona estrógeno producida en el feto y la placenta.
 d) Inhibina A: una hormona secretada por la placenta.
Entre la semana 12 y 20 también se puede ver el riesgo del bebé de presentar una aberración cromosómica por medio de ultrasonidos. Ante la sospecha de una aberración cromosómica la confirmación de dicho diagnóstico se realiza con técnicas de amniocentesis, cordocentesis o biopsias del tejido placentario (como vellosidades coriónicas).
En el caso de la amniocentesis, las muestras son cultivadas mediante protocolos citogenéticos convencionales para el aislamiento y proliferación de células fetales (como los amniocitos). Posteriormente, con técnicas de hibridación (FISH) se tratan las células con sondas fluorescentes para confirmar la presencia de alguna aberración cromosómica.
No obstante el diagnóstico definitivo y final es la detección de la trisomía parcial o completa del cromosoma 18 en el cariotipo. Se hace mediante un análisis de carácter citogenético a partir de los cromosomas metafásicos.
Este se ha ido mejorando mediante la introducción de estudios moleculares basados en el FISH (Fluorescent In Situ Hybridisation), a partir de cromosomas obtenidos tras purificar y cultivar linfocitos de sangre periférica. Nos permite saber la extensión de la duplicación en el cromosoma 18. Como ventaja nos permite la visualización directa del segmento que se ha duplicado así como su orientación (Esto último mediante el FIHS multicolo)
Los estudios moleculares detallados pueden mostrar la respuesta y deberían ser realizados siempre que sea posible ya que ofrecen información diferente a la de los estudios citogenéticos. En los citogenéticos se determina que la  región dupliacada causante del síndrome de Edwards implica a 18q12.2-q22.2, mientras que en los de genética molecular se indica una pequeña duplicación a nivel de 18q12.3-q21.31 teniendo la ventaja a su vez de ser más fáciles y exactos en su determinación.
Otras técnicas implican el uso de marcadores de ADN, hibridación con sondas radioactivas , RFL´s o microsatélites.

El diagnóstico del síndrome de Edwards también puede alcanzarse mediante las alteraciones físicas características de la enfermedad una vez el niño ha nacido. Un examen físico del bebé nos puede mostrar por ejemplo patrones inusuales en las huellas dactilares. También los rayos X pueden darnos pistas, mostrándonos por ejemplo un esternón corto, lo que nos permite más fácilmente diagnosticar la enfermedad.

CLÍNICA DEL SÍNDROME DE EDWARDS (III) (por Inés Bartolomé Oterino)

3. Epidemiología
El riesgo de concebir un niño con síndrome de Edwards incrementa con la edad de la madre. Aumentando notablemente el riesgo a partir de los 34.7 años. A los 35 años es de 1/2500 mientras que a los 43 es de 1 /500. Siendo la frecuencia normal 1 de cada 6000-8000nacidos.Es la tercera enfermedad genética más frecuente después del síndrome de Down y la microdeleccion 22q11.
El síndrome de Edwards es más frecuente en niñas que en niños. En una serie de 143 casos el 80 por ciento fueron hembras, se da aproximadamente proporción 4:1. Se presenta en todas las zonas geográficas y razas por igual sin ningún factor a destacar.
El 95 % de los casos corresponde a trisomías completas.
La mayoría de los casos de trisomía 18 no se hereda, porque ocurren como eventos aleatorios durante la formación de óvulos y espermatozoides, pero la translocación de la trisomía 18 se puede heredar. Se ha observado que el 50% de los errores en la separación de los cromosomas en la ovogénesis se presentaron durante la meiosis II.
Las causas de la no disyunción cromosómica no se conocen a ciencia cierta pero se piensa que está relacionada con polimorfismos maternos en enzimas que participan en procesos metabólicos.
No se conocen exactamente los factores que contribuyen a la supervivencia prolongada pero está asociada al sexo femenino y a raza distinta a la blanca, aunque no se ha demostrado una mayor supervivencia en los casos de mosaicismo ( condición en la que un individuo tiene poblaciones de células que difieren en su carga genética).
4. Tratamiento
No se conoce la cura para el síndrome de Edwards. Por lo que el tratamiento actual consiste en cuidados paliativos ya que aunque la cirugía puede tratar algunas de las cuestiones del síndrome, no es recomendable para el interés de un niño cuyo pronóstico es de días o semanas.
Entre el 5-10 % de niños sobreviven al primer año de vida por lo que necesitan tratamientos apropiados para los síntomas que presentan.
Por ejemplo: para el estreñimiento que presentan debido al tono de los músculos abdominales (les produce malestar, irritabilidad, y problemas de alimentación) se usan fórmulas especiales de leche, medicamentos anti-gas, laxantes, ablandadores de las heces y supositorios. No se deben hacer enemas pues pueden agotar los electrolitos del niño o alterar la composición de fluidos de su cuerpo.
Es aconsejable desde las primeras instancias el tratamiento fisioterápico consistente en estimulación global motora y sensorial, explicación a la familia del tratamiento postural para evitar la progresión de las deformidades, normalización del tono muscular, flexibilización raquídea, estimulación del control cefálico y fisioterapia respiratoria para facilitar el despegue y drenaje de secreciones.
Los niños con este síndrome pueden requerir un tratamiento para síntomas como: Convulsiones, hendiduras faciales, espina bífida, neumonías, infecciones del oído, ojos, tracto urinario o senos, hidrocefalia, episodios de apnea, presión arterial elevada, hipertensión pulmonar y enfermedades cardíacas congénitas.
5. Pronóstico
El promedio de supervivencia es menor a 4 meses, produciéndose la muerte principalmente por  neumonía o fallo cardiaco. Aproximadamente el 90-95 % mueren antes del 1 año. Aquellos que superan su primer año de vida lo hacen con problemas de desarrollo y síntomas graves. Excepcionalmente se conocen casos que han llegado a la adolescencia. La tasa de mortalidad es del 2 % a los 5 años de vida. Las niñas presentan una mayor tasa de supervivencia.
No obstante presentan cierta capacidad de aprendizaje, aunque muy limitada. Su capacidad de comunicación verbal es casi nula (4 o 5 palabras).


Ejemplo de caso clínico de una niña adolescente en este enlace:

http://zl.elsevier.es/es/revista/anales-pediatria-37/tratamiento-rehabilitador-paciente-sindrome-edwards-larga-supervivencia-13116721-cartas-al-editor-2008